Excursiones privadas en Oporto y alrededores
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...La capital del popular vino, con su singular arquitectura y sus miradores sobre el río, es el punto de partida ideal para conocer el norte de Portugal. El valle del Douro/Duero, en paralelo al río, atravesando comarcas donde las márgenes del río se hallan colonizadas por bancales que, escalando las laderas, permiten cultivar las vides de donde se extraen los vinos -de los mejores de Europa- que luego se llevan a Oporto. Desde su ocupación, que se remonta a la prehistoria, el Valle del Douro, cuenta con multitud de vestigios de los pueblos que allí han vivido. Desde la época de la romanización se desarrolla allí la cultura de los viñedos. El paisaje de los viñedos da testimonio de los modos de organización de la viña en diferentes épocas históricas. En su origen es un paisaje desierto de bosques escarpados, dominadas por la pizarra y por el granito y cubiertos por matas y arbustos típicos de un clima entre el atlántico y el mediterráneo, que se vuelve más seco a medida que caminamos hacia el interior. A lo largo de tres siglos, se han creado técnicas de perfeccionamiento y valorización del terreno que han permitido el cultivo de la vid en condiciones adversas, en cuestas escarpadas y pedregosas, a través de la construcción de terrazas, soportadas por extensos muros de pizarra que ayudan a evitar la erosión. El paisaje ha sido modelado de forma inconfundible, para transformarlo en miles de kilómetros de viñedos. Las inmensas plantaciones de soportes paralelos, sean en terrazas en la horizontal o en viñas a lo alto, o ahora más frecuentemente alternando las dos modalidades, forman majestuosas tapicerías geométricas. Su estratificación escalonada, que rasga la montaña, contrasta con la silenciosa lisura de un río transformado en una sucesión de lagos por la construcción de embalses...
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Amarante Amarante se queda al este de Porto, entre esta ciudad y Vila Real. Junto a la orilla del pintoresco rio Tamega, encima del cual el puente de São Goncalo nos proporciona un paisaje estupendo del pueblo y nos conduce al impresionante convento de São Goncalo del siglo XVI. Sao Goncalo fue un eremita del siglo XIII en cuya reputación la iglesia fue fundada. Se dice que los que buscan a su amante, tocando la estatua de Sao Goncalo en su tumba, lo encuentran. A no perder, será la deliciosa pastelería de este pueblo y la tranquilidad proporcionada por la vegetación e el rio donde lavan las señoras.
Régua Régua es la capital de la región demarcada que produce el famoso vino de Oporto. Desde aquí, zarpavan los rabelos, los tradicionales barcos para transportar los barriles de Oporto hasta las bodegas de Oporto. Rodeada por plantaciones de vid y hermosas haciendas rurales, es centro de partida para cruceros por el Río Douro, paseos peatonales, así como tiendas de artesanía, bares, restaurantes y cafeterías. En Régua, vale la pena admirar la Casa do Douro, con sus ventanas de coloridos vitrales que reproducen la historia y la producción del Oporto y las fincas solariegas del siglo XVIII. Muchas quintas (fincas) tradicionales dan la bienvenida ofreciendo recorridos por sus viñedos, lagares y bodegas, que incluyen degustar los distintos vinos del lugar. No lejos de allí, el maravilloso mirador de San Leonardo, en Galafura, ofrece vistas impresionantes del valle del Duero y sus profundas gargantas en forma de terrazas escalonadas cubiertas de famosos viñedos. Por todo el condado, se pueden saborear y adquirir tanto el Oporto como otros excelentes vinos de mesa, directamente en la mayoría de las quintas.
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Pinhao A veinte y dos kilómetros de Regua tenemos Pinhao, la actual capital del vino de Oporto. El pueblo queda en la base de laderas, cubierta de las vides, dónde los ríos Douro y Pinhao se reúnen. Pinhao es dominada por las varias casas de vino de Oporto y hay una variedad de fincas donde usted puede una vez más probar los vinos locales. Pinhao es un buen local de partida para explorar la región vinícola del Duero.
Mateus El Palacio Mateus qué se construyó en el siglo XVIII, se localiza en el municipio de Mateus, en la municipalidad de Vila Real. El Palacio de Mateus y sus jardines, figura famosa por su cuadro en cada botella de Mateus rosé, se ha descrito como la casa señorial más fantástica en Portugal. El vino Mateus es de una dulzura elementar, que los chispeantes vinos rosados produjeron en Portugal. La marca se creó en 1942 y la producción empezó al final del Segunda Guerra Mundial. El vino fue llamado para apelar sobretodo los mercados norte europeos y norteamericanos. La producción creció rápidamente en los años cincuenta y sesenta e en 1980 complementó con una versión blanca, añadiendo 40% de las exportaciones del vino de mesa en Portugal.
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