Excursiones privadas en Lisboa y alrededores
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Programa Dejamos Lisboa hacia el palacio de Queluz. Parada y tiempo libre para visita. El palacio de Queluz es considerado el Versalles Portugués: Palacio y jardines nos hablan sobre el estilo "rocaille" y la manera de vivir en el siglo XVIII. Seguimos hacia la montaña de Sintra y la subimos hacia el Palacio de Pena: en la cima de la montaña de Sintra. Un palacio del siglo XIX con una mezcla de varios estilos: Oriental, árabe, indio, Neo-clásico, Manuelino, Renacimiento… un cuento de hadas con una vista estupenda hacia el océano, montaña, Lisboa. Encerclado por un parque con 1000 especies diferentes de plantas. Bajando la montaña llegamos al Convento de los Capuchos: el más pequeño en Portugal, excavado en la piedra de granito de Sintra, dónde monjes vivían en el siglo XVI. Seguimos hacia el Convento y palacio de Mafra: construido en el siglo XVIII, una de las más grandes construcciones en Europa, toda hecha de mármol, con 900 cuartos y una cúpula a 65 metros de altura. Un edificio impresionante que habla sobre la riqueza del rey Juan V. Cerca hay el "Portugal en miniatura" o la casa de Franco, con miniaturas de casas y monumentos de Portugal.
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Al norte de la montaña de Sintra hay la playa de Ericeira. Es un lugar donde la fuerte brisa nos llena los pulmones de un aire fresco y cargado de yodo. Es una bonita playa. Es también un solicitado puerto de pesca, donde los pescadores están siempre de salida, en sus pequeñas embarcaciones que enfrentan grandes olas que aquí se deshacen en espuma, como en varios puertos pesqueros en Portugal.
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Palacio de Queluz - La participación de los mejores arquitectos, decoradores y jardineros de Europa ayudaron a convertir el recinto del Palacio Real en un referente de la arquitectura palatina del siglo XVIII. A pesar de la influencia francesa e italiana, el palacio tiene rasgos típicamente portugueses, tales como la baldosa azul, los famosos azulejos. Fue uno de los principales palacios de la familia real portuguesa, que a partir de su construcción se convirtió en la principal residencia de los miembros de la Casa de Braganza. El Palacio de Queluz nos recuerda a Versalles, por sus jardines, estatuas y fuentes. Posee una valiosa colección de obras de arte decorativo, de mobiliario portugués, alfombras de Arraiolos, retratos reales, porcelana china y europea, así como orfebrería.
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El Palacio de la Peña es una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y a la vez constituye una de las máximas expresiones del estilo romántico del siglo XIX en Portugal. Se convirtió en un recinto exuberante en el cual se pueden contemplar diferentes estilos que van desde el neogótico hasta al neoislámico, pasando por el neorenacimiento y una visión pseudomanuelina que convierten el espacio en un ambiente claramente exótico. Además, en las vertientes de la montaña se construyó un magnífico parque inglés que, junto con el palacio, se convirtió en un icono de la arquitectura portuguesa. Pronto se adaptó el palacio como residencia de verano de la familia real. Numerosas colecciones reales se trasladaron al palacio y a la vez se crearon ricos ornamentos, que fueron desde los célebres estucados hasta las paredes pintadas al óleo.
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El Convento dos Capuchos (Convento de los capuchinos) de la Sierra de Sintra, cuyo nombre original es Convento da Santa Cruz, fue fundado por Álvaro de Castro, hijo del virrey de la India, João de Castro, en 1560. Su historia se encuentra envuelta en misterio. Dice la leyenda que el noble se había perdido en la sierra durante la búsqueda de un venado, quedándose dormido bajo unas rocas. En sueños le fue comunicada la necesidad de construir un templo cristiano en la zona. En él habitaron sucesivas comunidades de frailes franciscanos. Hecho en la sierra entre paisajes de paredes de piedra cubiertas de musgo y árboles grandiosos y un paisaje único donde podemos cruzarnos con fauna tan variada, el convento es el más pequeño de Portugal, todo excavado en la roca de granito de la montaña y con sus paredes todas cobiertas de corcho a causa de la humedad.
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Los edificios de Mafra se encuentran entre las edificaciones del barroco portugués más suntuosos. El palacio fue construido a través de seis ejes simétricos, dos torres y una basílica central. El monasterio incluye una importantísima biblioteca con un fondo de 40.000 libros extraños. La construcción se inició el 17 de noviembre de 1717. El arquitecto Johann Friederich Ludwig anunció los cambios de planes e inició la construcción de un gran palacio que movilizó a más de 52.000 trabajadores de todo el país. El palacio fue inaugurado el 22 de octubre de 1730 en honor del 41º aniversario del rey Juan V con una serie de fiestas que duraron 8 días. El edificio tiene 900 salas y quartos y 4500 puertas y ventanas. Tiene 2 torres campaneras con 114 campanas, siendo que las pesadas tienen 12 toneladas cada una. Los magníficos bosques de Mafra garantizaron un espacio de caza formidable para los diferentes príncipes portugueses muy aficionados a la caza.
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Ericeira - Esta villa está consagrada por entero al mar, y buena prueba de ello es su playa de los Pescadores, que rinde tributo a las gentes de la mar. Una enorme pared se levanta en la ensenada, sirviendo para sustentar las casas y recordando aquel día de 1910 en que desde aquí partió, para exiliarse, el último rey portugués. Entre la playa de los Pescadores y la de los Baños encontramos la fachada verdiblanca del Hotel de Turismo, balneario que fue hito de peregrinaje de la burguesía lisboeta... Ericeira, ha pasado a ser en los últimos años, lugar de veraneo para muchos turistas que no han dejado pasar inadvertida sus fantásticas playas y sus no menos excelentes vistas.Sus playas siguen manteniendo esa raíz marinera que se deja sentir "escarbando" un poco en sus calles o entre la arena.
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