Excursiones privadas en Lisboa y alrededores
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Programa Si el tiempo lo permita: Comenzamos por el palacio de Ajuda del siglo XIX, uno de los más perfectos edificios románticos en Europa. La fachada en estilo neoclásico es un contraste con el interior acogedor y romántico. Dentro, hay lujosas habitaciones cubiertas de seda, adornadas con porcelana y cristal e iluminadas por arañas de cristal. ¡La colección de escultura incorpora cerca de cuatrocientas piezas! Hay una enorme colección de pinturas portuguesas y europeas, pero lo más atrayente es el conjunto de muebles de varios estilos europeos mezclados con influencias orientales, exóticas y naturalistas. Notables son también las tapicerías portuguesas, francesas, flamencas y españolas. También digno de mención son: la sala de música, de baile, de los embajadores, siendo las más impresionantes la enorme sala del trono que corresponde a la entera ala sur y el comedor con sus arañas de cristal.
Vamos seguidamente a Queluz, del siglo XVIII, el Versalles portugués. Utilizado como residencia de veraneo por los reyes, es el más fino ejemplo en el país de la arquitectura rococó. La rica decoración interior es interesante por la alta calidad de su arte. Notable es la grandiosa pero elegante sala del trono, adornada de espejos, arañas de cristal y estatuas doradas. La sala de los embajadores es también excepcional, con el suelo de mármol y su pintura en el techo. Los jardines del siglo XVIII son igualmente como un museo en el estilo Rocaille.
Sintra es dominada por las dos chimeneas cónicas del Palacio Nacional da Vila, del siglo XIV; éste es el más antiguo palacio
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real y la construcción medieval más bien conservada de Portugal, donde los reyes planearon sus expediciones marítimas. Es el palacio de los conquistadores portugueses, donde se puede ver la curiosa estructura de una construcción medieval, con pasillos y escaleras labirínticas. También se considera uno de los mejores museos de azulejos de la península, exhibiéndose en sus paredes una variedad enorme de los siglos XV al XIX. Algunas salas más exquisitas incluyen la sala de los blasones, el salón de las urracas, la cocina, la capilla, entre otras.
Viene después el palacio de Pena del siglo XIX y sus jardines. El palacio de Pena es una de las principales expresiones del romanticismo del siglo XIX en el mundo. El palacio tiene una profusión de estilos mucho en acuerdo con el gusto exótico del romanticismo, incluyendo Neo-Gótico, Neo-Manuelino, Islámico, Neo-Renacimiento y otros. El interior fue adaptado como residencia de veraneo de la familia real y las características que sorprenden son los estucos, las paredes pintadas y azulejos de varios siglos. Construido a 500 metros sobre el nivel del mar, en uno de los picos rocosos de la Sierra de Sintra, está integrado de una manera asombrosamente afortunada en su fondo natural de vegetación y árboles y proporciona una vista estupenda. El parque de Pena es una extensa área de florestas que rodea totalmente el palacio. El gusto exótico del romanticismo fue también aplicado al parque. El rey ordenó que árboles de tierras distantes fueran aquí plantadas: Norteamérica, China, Japón, Australia y Nueva-Zelandia.
El palacio nacional de Mafra es un monumental barroco e neoclásico-italiano palacio-monasterio. Este extenso complejo está entre los edificios barrocos más suntuosos de Portugal y uno de los monumentos más grandes construidos en Europa en el siglo XVIII. La fachada tiene 220 metros de largo. ¡Tiene cerca de 1.200 salas y cuartos, más de 4.700 puertas y ventanas, y 156 escaleras! El conjunto de Mafra abarca una basílica, el majestuoso palacio real y un hermoso convento. Sus exquisitas esculturas italianas son sin igual. Sus magníficas colecciones de campanas, de carillones y de órganos son de las más completas del mundo. Las enormes salas de los apartamentos reales se equipan con excepcionales muebles y pinturas del siglo XVIII. La más suntuosa de todas es la biblioteca, una de las más elegantes de Europa, adornada con mármol precioso y madera exótica. La Tapada Nacional de Mafra es un impresionante y hermoso parque que confina con el palacio.
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La estatua del rey Carlos, uno de los últimos reyes de Portugal, está delante de la fachada del mejor palacio real que hay en Lisboa. Es del principio del siglo diecinueve, construido después de los terribles terremotos de Lisboa. Tiene una fachada neoclásica, como era moda en Europa, y en la entrada hay una preciosa colección de estatuas hecha por la escuela de artistas que vino a trabajar aquí. Si bien que su voluptuosidad nos aclare sobre la vida dentro de los muros, son demasiado sobrias, comparadas con la comodidad del interior. El interior es apropiado a una época en que los reyes pasaban mucho tiempo dentro de sus palacios. Es una mezcla de muebles de diferentes estilos y países y muchos han sido ofertas de varios monarcas de Europa. Pinturas y cuadros de la familia real se integran entre los muebles portugueses y franceses, alfombras portuguesas y españolas, arañas francesas e italianas, porcelana china e alemana, mármol egipcio, portugués y italiano y todo termina en un fantástico comedor.
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Palacio de Queluz - La participación de los mejores arquitectos, decoradores y jardineros de Europa ayudaron a convertir el recinto del Palacio Real en un referente de la arquitectura palatina del siglo XVIII. A pesar de la influencia francesa e italiana, el palacio tiene rasgos típicamente portugueses, tales como la baldosa azul, los famosos azulejos. Fue uno de los principales palacios de la familia real portuguesa, que a partir de su construcción se convirtió en la principal residencia de los miembros de la Casa de Braganza. El Palacio de Queluz nos recuerda a Versalles, por sus jardines, estatuas y fuentes. Posee una valiosa colección de obras de arte decorativo, de mobiliario portugués, alfombras de Arraiolos, retratos reales, porcelana china y europea, así como orfebrería.
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El palacio de Sintra, construido en el siglo XIV, tiene dos grandes chimeneas de treinta y tres metros de altura, puesto que dentro se preparaban los banquetes después de la caza real en las florestas de Sintra. Es el palacio real más antiguo de Portugal. El interior tiene la más antigua colección de azulejos en Portugal, de los siglos quince y dieciséis. Era principalmente un palacio de veraneo y los azulejos mantienen el frescor. Además, funciona como un museo de azulejos de diferentes épocas en un palacio donde se ve la curiosa estructura de una construcción medieval. Fue en este palacio que a partir de los siglos XIV, la Monarquía y Aristocracia se encontraban para planificar los viajes de Descubrimientos Portugueses. Fue aquí que el rey Portugués ha recibido Colon de regreso desde América y tantos otros navegantes en la vuelta de sus viajes llenos de historias para contar.
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El Palacio de la Peña es una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y a la vez constituye una de las máximas expresiones del estilo romántico del siglo XIX en Portugal. Se convirtió en un recinto exuberante en el cual se pueden contemplar diferentes estilos que van desde el neogótico hasta al neoislámico, pasando por el neorenacimiento y una visión pseudomanuelina que convierten el espacio en un ambiente claramente exótico. Además, en las vertientes de la montaña se construyó un magnífico parque inglés que, junto con el palacio, se convirtió en un icono de la arquitectura portuguesa. Pronto se adaptó el palacio como residencia de verano de la familia real. Numerosas colecciones reales se trasladaron al palacio y a la vez se crearon ricos ornamentos, que fueron desde los célebres estucados hasta las paredes pintadas al óleo.
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Los edificios de Mafra se encuentran entre las edificaciones del barroco portugués más suntuosos. El palacio fue construido a través de seis ejes simétricos, dos torres y una basílica central. El monasterio incluye una importantísima biblioteca con un fondo de 40.000 libros extraños. La construcción se inició el 17 de noviembre de 1717. El arquitecto Johann Friederich Ludwig anunció los cambios de planes e inició la construcción de un gran palacio que movilizó a más de 52.000 trabajadores de todo el país. El palacio fue inaugurado el 22 de octubre de 1730 en honor del 41º aniversario del rey Juan V con una serie de fiestas que duraron 8 días. El edificio tiene 900 salas y quartos y 4500 puertas y ventanas. Tiene 2 torres campaneras con 114 campanas, siendo que las pesadas tienen 12 toneladas cada una. Los magníficos bosques de Mafra garantizaron un espacio de caza formidable para los diferentes príncipes portugueses muy aficionados a la caza.
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