Pasamos por el más antiguo barrio, Alfama, donde vemos la estructura de la ciudad medieval, con las calles estrechas y laberínticas, escaleras escarpadas y callejones sin salida, plazas minúsculas. Si es posible, pararemos en una tienda de artesanía para una prueba de vino de Oporto.
El palacio de los “Picos” del siglo XVI (edificio renacentista con su notable fachada), la iglesia de Santo Antonio de Padua (donde Santo Antonio de Padua nació), la muy antigua catedral (parada para ver la iglesia, símbolo del cristianismo en Lisboa). Subimos a la colina del castillo de Sao Jorge, donde se ve una vista espléndida de Lisboa y hacemos un paseo por las fortificaciones de la antigua residencia real. Bajamos la colina en dirección al puerto pasando por el monasterio de Sao Vicente, panteón de los últimos reyes de Portugal y la Iglesia de Santa Engracia, panteón de Presidentes, hecha con mármol multicolor y una prominente cúpula.
Subimos a otra colina, del pintoresco Barrio Alto, sector de los cantantes de Fado, refugio bohemio de artistas y de escritores, pasando cerca de Chiado, la elegante área de compras.
Pasemos por la basílica de Estrela - construcción en mármol con una destacada cúpula, uno de los monumentos más vistosos de Lisboa; el parlamento de Portugal - un excepcional palacio neoclásico. El recorrido continúa por la orilla, pasando junto al puerto con vistas de uno de los destinos preferidos de los cruceros internacionales. Cruzamos el puente 25 de Abril y llegamos a la estatua del Cristo, inspirada en la estatua de Brasil. Tomando el ascensor de la torre, á más de 200 metros de altura, se ve una magnifica vista de Lisboa y sus alrededores. Volvemos a Lisboa cruzando otra vez el puente 25 de Abril.
Hacia Belem, el más monumental y el más histórico barrio de Lisboa, pasamos por el palacio de Belem, residencia oficial del presidente de Portugal. Paradas en la torre de Belem - icono de la Era de los Descubridores (parada para fotos, bebidas y baños), el Monumento a los Descubridores - memoria de la expansión marítima portuguesa. Nos detenemos en el monasterio de los Jerónimos, magnífico ejemplo del estilo Manuelino, el más impresionante símbolo de la riqueza y arrojo de Portugal durante la época de navegaciones (parada para ver la iglesia).
No muy lejos hay la conocida fabrica de los pasteles de Belem, de origen conventual, receta secreta inventada por los frailes Jerónimos que consiste en pasta de hojaldre y crema de huevos.
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